Militarización, represión y lucha estremecen a Bolivia

El Estado Plurinacional de Bolivia se halla hoy en una encrucijada. Por un lado, los grupos derechistas promueven el racismo, la violencia y la represión contra los más humildes, y pisotean la Constitución con el apoyo del Ejército y de la Policía. Del otro, en pie de lucha, sectores populares, indígenas y campesinos rechazan el golpe de Estado contra Evo Morales.

Este martes la senadora opositora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta del Senado y luego presidenta interina del país sin el quórum legislativo necesario, en una sesión ilegal plagada de acciones inconstitucionales. «Casualmente», la banda presidencial le fue impuesta, nada menos, que por el jefe militar y los primeros países en reconocer a esta «mandataria» provisional autonombrada fueron Estados Unidos y Brasil, además de otro personaje autoproclamado: Juan Guaidó. A buen entendedor, pruebas de este Golpe bastan.

En un intento de legitimarse «democráticamente», Áñez designó al nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y juramentó inconstitucionalmente a su gabinete de facto.

Pero otra es la realidad en el seno de la sociedad. Abundan los  militares y tanques en las calles, los sobrevuelos de la aviación a baja altura y los disparos de armas de fuego, así como las balas de goma y gases lacrimógenos a los civiles, a título de pacificación. Pese a la ola de violencia y represión, movimientos sociales desde El Alto y los Ponchos Rojos han llegado a La Paz para condenar el golpe de Estado y rechazar a la «racista Jeanine Áñez». Según la Fiscalía boliviana, varias personas ya han muerto en estos días de conflicto.

Este miércoles la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, denunció el accionar de la Policía que no la dejaba ingresar al edificio del Senado y que agredió a legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS). Desde México, Evo Morales ofreció la víspera una conferencia de prensa, donde destacó que la única forma de detener la situación actual es un diálogo nacional y pidió que las Fuerzas Armadas no usen las balas para asesinar al pueblo. «Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver (…). Mejor lo antes posible para pacificar Bolivia», afirmó.

Tomado de Granma

Ernesto Hernández Palencia

Ernesto Hernández Palencia

Ernesto Arsenio Hernández Palencia: periodista, fotoreportero, Ingeniero Civil. Amante de mi familia y de Cuba.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SI NO ERES UN ROBOT RESUELVE ESTO **Cargando Captcha...