El fantasma de los cayos de la Media Luna

En los cayos de la Media Luna, según dice una vieja leyenda de Caibarién, algo asombroso le sucedió a Don Antonio, una persona natural de Islas Canarias, exactamente de Fuerteventura, la isla del paisaje lunar y los silencios sobrecogedores, y al que le llamábamos Don Antonio el Isleño, porque en Cuba a todos los canarios se les llama isleños, como si nosotros no viviéramos también en una Isla.

Pues bien, Don Antonio el isleño pescaba lisas en los lagunatos de la Media Luna. La lisa es un pez que vive en aguas mitad saladas y mitad dulces y se pesca con redes o con arpones. Y Don Antonio estaba cansado de dar arpón a cuanta lisa apareciera y estaba descansando. Ya se había acostumbrado al silencio de los lagunatos, silencio a veces interrumpido por el salto de un sábalo huyéndole al ataque de un caimán de paso.

Pero aquella mañana, bien temprano, junto al Farallón del Muerto y acabado de despertar, Don Antonio vio la figura de un hombre y era un negro esclavo de cadena al tobillo. Dicen que El Isleño orzó la chalana a pesar de la poca brisa y se alejó con apuro, dicen también que quizás sea el fantasma de algún pirata abandonado a su suerte y que además tiene la costumbre de llorar todos los días cuando ve salir al sol.

Eso contaba Don Antonio el isleño, cuando ya el aguardiente le cerraba los ojos y empezaban las visiones de los años. Nunca más fue a la Media Luna y su cachucha quedó allí en la orilla, carcomida por el mar, como el costillar de un caballo muerto.

  • Versionado del libro La heráldica, los blasones y las recetas marineras afrodisíacas de Caibarién del escritor Emilio Comas Paret

Imagen tomada de Internet

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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