El hoy, la Patria y el legado

Los Lineamientos (…) marcan el camino para la actualización de nuestro modelo económico, condición imprescindible para mantener los logros sociales alcanzados por la Revolución, bajo los principios de racionalidad, realismo y eficiencia en el empleo de los recursos, y a la vez satisfacer paulatinamente las necesidades de la población (…).

Los enemigos de la Revolución –tanto los de afuera como los de adentro–, bajo la sombrilla de la crítica a una supuesta lentitud o poca audacia de las medidas adoptadas, ocultan sus verdaderas intenciones de restaurar el régimen de oprobio existente en Cuba hasta 1959.

Continuaremos reforzando la institucionalidad del país, pensando y planificando en detalle cada nueva decisión, y exigiendo al ponerla en práctica que el control y seguimiento a cada tarea sean efectivos y verdaderos. El asunto no consiste en resolver un problema a costa de crear otro, sino en encontrar soluciones definitivas para no retroceder posteriormente.

No ignoramos las limitaciones materiales que muchas veces impiden avanzar al ritmo que quisiéramos (…), dificultades multiplicadas por el bloqueo.

Pero no permitiremos que esas reales limitaciones se utilicen como pretexto por quienes siguen actuando por inercia, sin iniciativa ni espíritu de pelea frente a las dificultades. Esos que esgrimen constantemente como justificación lo que falta, en vez de aprovechar al máximo los recursos disponibles. Hay que declarar la guerra sin cuartel al derroche, la indolencia y las actitudes negligentes o burocráticas (…).

Tenemos el deber, en primer lugar los militantes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, de fortalecer aún más el vínculo con los trabajadores y la población; de buscar los mejores métodos que nos permitan escuchar cotidianamente y sobre todo tener en cuenta sus críticas, opiniones y sugerencias para cumplir lo acordado; de predicar con el ejemplo y enfrentar los errores y actitudes incorrectas con valentía y en la forma adecuada a cada circunstancia, de explicar con argumentos convincentes la política de la Revolución y las razones de cada medida. A ello debemos dedicar todos nuestros esfuerzos y energías (…).

No estamos solos en esa decisiva batalla por preservar nuestro derecho a la independencia y a una vida digna. Contamos con la solidaridad de muchas mujeres y hombres de vergüenza en todos los confines del planeta. La verdad y la justicia tarde o temprano terminan por imponerse.

Hoy podemos afirmar que no fue en vano el sacrificio de los mártires del 26 de Julio y de cuantos cayeron, antes o después, en defensa de la justicia y la libertad.

Como aquellos que en la mañana de la Santa Ana no dejaron morir al Apóstol en el centenario de su nacimiento, las actuales y futuras generaciones de revolucionarios mantendrán por siempre vivo el legado glorioso de los próceres de la Patria.

Fragmentos del discurso pronunciado en el acto nacional por el aniversario 59 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la ciudad de Guantánamo, el 26 de julio de 2012.

Tomado de Granma

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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