República cubana, pasión por el decoro

cuba

«Porque  si  en  las  cosas  de  mi  patria  me  fuera  dado  preferir  un  bien  a  todos  los  demás,  un  bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces  e  inseguros,  ese  sería  el  bien  que  yo  prefiriera:  yo  quiero  que  la  ley  primera  de  nuestra república  sea  el  culto  de  los  cubanos  a  la  dignidad  plena  del  hombre.  En  la  mejilla  ha  de  sentir todo  hombre  verdadero  el  golpe  que  reciba  cualquier  mejilla  de  hombre: envilece  a  los  pueblos desde  la  cuna  el  hábito  de  recurrir  a  camarillas  personales,  fomentadas  por  un  interés  notorio  o encubierto,  para  la  defensa  de  las  libertades:  sáquese  a  lucir,  y  a  incendiar  las  almas,  y  a  vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas  esta  tierna  consideración,  este  viril  tributo  de  cada  cubano  a  otro.  Ni  misterios,  ni calumnias, ni  tesón  en  desacreditar,  ni  largas  y  astutas  preparaciones  para  el  día  funesto  de  la ambición.  O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar  con  sus  manos  y  pensar  por  sí  propio,  el  ejercicio  íntegro  de  sí  y  el  respeto,  como  de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la  república  no  vale  una  lágrima  de  nuestras  mujeres  ni  una  sola  gota  de  sangre  de  nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños…».
José Martí
(Fragmentos del discurso en el Liceo Cubano, de Tampa, el  26  de noviembre de 1891)

Tomado de Granma

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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