Una flor para Nico

Nicolás Rodríguez Martínez.JPGCierro mis ojos y apenas alcanzo a ver las imágenes borrosas de un grupo de jóvenes frente a la entrada de la escuela, y escucho por encima de todas su alegre risa, esa que distinguía a Nico, como le llamábamos sus entonces condiscípulos de la Secundaria Básica “Julio Antonio Mella”.

Han transcurrido cerca de cuarenta años, pero su delgada, y a la vez atlética figura vienen a mi mente; el Nico, ese muchacho que siempre tenía un chiste a mano, y una novia segura; líder entre sus compañeros, no porque fuera el mejor de los estudiantes, sino por ser el mejor de los amigos.

En esa época éramos adolescentes inmersos en los estudios, en las escuelas al campo, y en las vueltas al parque el fin de semana en busca de un amor; cómo podríamos imaginar en aquel entonces que el Nico, nuestro compañero de estudios, se convertiría en un mártir de la patria; y es que la vida pasa tan rápido, que apenas nos percatamos de lo cotidiano, las personas entran y salen de ella sin pedir permiso, sin siquiera decir adiós.

Hoy una vez más visité el museo municipal y quise mirar el rostro de Nico; ahí está con sólo 23 años, y su foto me hace retroceder en el tiempo, y lo veo como instructor de Polo Acuático en la playa, o con su traje de recluta cuando fue llamado por el Servicio Militar General.

El tiempo pasó me fui a la universidad, y no volví a saber de Nico; así llegó el 7 de diciembre de 1989; el día en que todos los cubanos rendimos merecido homenaje a los mártires de la patria, y sin proponérmelo volví a encontrarme con Nico, ahí estaba frente al féretro de Nicolás Rodríguez Martínez, uno de los seis mártires internacionalistas de Caibarién caídos en África, cuyos restos mortales fueron traídos a la patria durante la operación Tributo.

Entonces supe por sus padres que Nico había muerto en Angola, y que mereció por su valiente desempeño la Medalla de Internacionalista de II Clase, que le fuera entregada post mortem.

Han pasado 29 años, y este 7 de diciembre volveré a encontrarme con Nico, sus restos reposan en el Panteón de los Mártires en el Cementerio Local de Caibarién; ahí está con su eterna juventud, con su alegre sonrisa, novio de la patria chica que lo vio nacer y crecer; ahí lo encontraré una vez más para agradecerle por su heroísmo, y para junto a cada caibarienense, ofrecerle a mi compañero de la secundaria, a Nico una flor.

Este es un homenaje a Nicolás Rodríguez Martínez, mártir de Caibarién caído el primero de septiembre de 1984, cuando cumplía misión internacionalista en Angola. Este es un homenaje a todos los héroes y mártires de la patria.

Imagen tomada de Ecured

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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