Elecciones de medio término: el rejuego de la política estadounidense

Cada dos años, Estados Unidos escoge a la totalidad de la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado, y aunque generalmente se presta más atención a las elecciones presidenciales, lo que sucede en el Congreso es trascendental en un país donde las decisiones –tanto de política interna como exterior– no solamente dependen de quién ocupe el Despacho Oval, sino de las interacciones entre las distintas fuerzas políticas y las instituciones del Gobierno.

Según una encuesta de Reuters/Ipsos, a días de las elecciones de medio término, este 6 de noviembre, la mitad de los potenciales votantes afirman que votarían por un candidato demócrata (50 %), mientras que el 38 % se inclina a hacerlo por un republicano; en tanto, el nivel de aprobación general para el presidente Donald Trump es de apenas un 39 %.

Una publicación de finales de septiembre en el portal digital de Gallup, indicaba que el 56 % de los votantes registrados dice que el voto en estas elecciones de medio término será usado como medio de enviar un mensaje sobre el presidente estadounidense.

En ese sentido, seis de cada diez estadounidenses dicen que Trump y el Partido Republicano están fuera de contacto con los ciudadanos. Por otra parte, el rechazo hacia los demócratas es levemente menor, porque cinco de cada diez ciudadanos consideran que los demócratas están alejados de los problemas reales.

Tradicionalmente, el voto de las clases medias ha sido decisivo, pues la lista de preocupaciones del votante de esta clase en Estados Unidos está encabezada por la situación económica del país. Le siguen las dificultades para acceder a una buena cobertura médica y pagar los estudios universitarios de los hijos, aunque también preocupa el tema del control de armas por los frecuentes incidentes en escuelas y clubes, así como la inmigración extranjera y el reiterado tema de la posible intromisión de otros países en las elecciones, a través de redes sociales como Facebook.

Hoy 30 millones de estadounidenses no tienen acceso a una cobertura médica o un seguro de salud y el 43 % de los hogares estadounidenses sobrevive con un sueldo escaso. Las familias deben endeudarse para pagar las cuentas mensuales: alquiler, comida, gastos médicos, transporte. Cientos de miles de jóvenes no pueden cursar los estudios universitarios por los riesgos del endeudamiento y la falta de becas estudiantiles accesibles.

LO QUE SE PONE EN JUEGO

La cuestión clave de hoy pudiera ser cuántos demócratas ganarán y si el resultado será suficiente para que obtengan la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado.

Pero, ¿qué importancia en particular tienen estos comicios? Dependiendo de cuán bien parados salgan los demócratas, el partido podría limitar la agenda legislativa republicana en el Congreso, obtener nuevas plataformas para investigar a la administración Trump, o aumentar su capacidad para bloquear a los nominados por el presidente para puestos gubernamentales, algo que depende del Senado.

Por otro lado, si los demócratas no consiguen obtener la mayoría en ninguna de las cámaras, los más conservadores dentro del Partido Republicano estarían en capacidad de revitalizar su agenda para los próximos años.

Según un artículo de Dalia González Delgado, profesora e investigadora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (Cehsu) de la Universidad de La Habana: «En la práctica, si los republicanos pierden el control de la Cámara de Representantes o del Senado, disminuirá su capacidad para enviar nuevos proyectos de ley al escritorio del presidente Donald Trump. Si se mantienen con el control podrían, por ejemplo, hacer nuevos intentos para derogar la ley sanitaria conocida como Obamacare, recortar programas de asistencia social como Medicare, y reducir todavía más los impuestos a los ricos».

Mientras tanto, «ganar el control de la Cámara o el Senado no solo daría a los demócratas la posibilidad de bloquear nuevas legislaciones, sino además poder de citación, lo cual les permitiría investigar a la administración Trump mucho más activamente», afirma González Delgado.

Y es que los comités dentro del Congreso, que están presididos por el partido mayoritario, pueden enviar citaciones de documentos y obligar a testificar a los involucrados.

La batalla por el control del Senado tendrá otra consecuencia importante: si los demócratas vuelven a tomar esa cámara, obtendrían el poder de veto sobre los nominados de Trump a puestos dentro del gobierno, tanto en los departamentos como en la rama judicial.

Los líderes del partido republicano están sumamente preocupados de que en caso de una clara victoria de los seguidores del partido demócrata, surja un grupo de graves problemas para su gobierno.

El Partido Republicano controla ahora ambos hemiciclos, lo que es esencial para avanzar la agenda legislativa de Trump. Si los conservadores ya han tenido problemas para aprobar leyes como su prometida contrarreforma sanitaria, con su actual mayoría exigua en el Senado, un cambio en el Capitolio pondría en jaque la obra legislativa de Trump. Estas elecciones serían un termómetro social sobre el mandatario dos años antes de las elecciones presidenciales del 2020.

Para América Latina, por ejemplo, podría ser un alivio que ganaran los demócratas y no es que el gobierno de Estados Unidos vaya a cambiar su posición respecto al continente, pero quizás las formas más virulentas y fascistoides dentro de ese país tuvieran menos libertad para sus agresiones, que incluyen desde muros en la frontera con México, quiméricos, falsificados e inverosímiles «ataques sónicos» en La Habana, sanciones contra Venezuela, persecución del movimiento progresista y sus líderes –ahora con la vía judicial como escudo– y una lista infinita de otros desmanes.

Pero no perdamos las esencias: los rejuegos políticos de este tipo siempre favorecen a ese pequeño grupo de élite que tiene el capital, el verdadero poder de decisión en la sociedad norteamericana, los demás son actores, a veces hasta secundarios, de la puesta en escena. En definitiva, sería el mismo perro con diferente collar, como solemos decir por esta parte del mundo.

LOS CARGOS ELECTIVOS FEDERALES Y ESTATALES QUE SE SOMETEN A VOTACIÓN SON:

– En el Congreso de EE. UU., se elegirán  los 435 escaños en la Cámara de Representantes y 34 de los cien escaños en el Senado.

– 34 de los 50 Estados eligen a sus gobernadores para periodos de cuatro años, a excepción de  Vermont y New Hampshire, que eligen a los gobernadores para términos de dos años, tanto en las elecciones intermedias como en las presidenciales. Así, 36 gobernadores son elegidos durante las intermedias de este año.

– Muchos Estados también eligen oficiales a sus legislaturas y gobiernos estatales.

– Conjuntamente se celebran elecciones a nivel municipal. Se presentan a votación alcaldías, otros cargos públicos locales y se incluyen en la misma planilla electoral una amplia variedad de iniciativas ciudadanas. Se vaticina que este 6 de noviembre predominarán con toda probabilidad en muchos estados y municipios temas relacionados con la compra y tenencia de armas.

José A. Zuloaga Martínez

José A. Zuloaga Martínez

Profesional con más de 30 años de experiencia en los medios, Periodista, Guionista y Director de Programas. Ha incursionado en la Radio, la TV y el Ciberperiodismo. Multipremiado en eventos del ICRT, la UPEC y otras instituciones cubanas.

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