Viaje a la semilla (+Fotos)

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En los últimos días de agosto organizamos, un grupo de amigos y yo, una excursión a Caibarién, mi pueblo natal. Sin habérnoslo propuesto coincidimos con los carnavales de verano, que fue una gran fiesta, incluyendo el carnaval naval, que como su nombre lo indica, varios barcos ataviados como si fueran carrozas desfilan a lo largo del malecón abarrotado de personas. Pero no solo fue fiestas, tuvimos también un encuentro magnífico en la emisora radial Radio Caibarién donde todos, los siete, fuimos entrevistados.

Tengo que decir que la participación popular fue abundante y muy tranquila, realmente familiar, y fuimos bien atendidos, tanto en casa de mi hiija Lourdes y mi nieto Ernesto, donde nos alojamos casi todos, como en restaurantes y tiendas que visitamos, así como en la sede de la UNEAC y el hostal “La Marina” donde nos atendieron con mucha amabilidad.

Pero creo que vale la pena hacerles un poco de historia de mi pueblo querido.

Antes de la llegada de los españoles su territorio perteneció al Cacicato de Sabana o Sabaneque, que abarcaba lo que antiguamente era toda la costa norte de la pasada provincia de Las Villas, aproximadamente lo que hoy es la costa norte de la provincia de Villa Clara, el norte de la provincia de Sancti Spiritus, y una pequeña porción de la provincia de Ciego de Ávila.

Se dice que hacia el oeste del actual Cayo Conuco, exactamente frente a Caibarién, existía un pueblo aborigen con casas sobre pilotes llamado Carahate, (el único palafito reconocido en los anales históricos de entonces).

Cuando la llegada de Pánfilo de Nárvaez y del Padre de Las Casas, que también iba en la expedición colonizadora, el propio Padre de las Casas, escribió en su diario: “porque fue cosa maravillosa la abundancia de comidas de muchas cosas que allí tuvieron, de pan y caza, y sobre todo de papagayos, que si no me he olvidado, en obra de quince días que allí estuvieron, se comieron diez mil papagayos, los más hermosos del mundo…”
Al principio de todo Caibarién fue una aldea de aborígenes pescadores y agricultores, en el tiempo mezclados con algunos europeos, y separada por unos siete kilómetros de la actual ciudad de Remedios, de la cual era un hato o corral, es decir, una finca para criar ganado.

Generalmente fue refugio y lugar de abastecimiento de piratas y corsarios.

Nao L´Olonés, el famoso pirata holandés, que estaba en constante merodeo por la zona, había atacado a Remedios en un par de oportunidades, luego de desembarcar por Caibarién. Primero en 1658 y luego en1667. Por esta razón el camino entre los dos lugares estaba “cegado” y no había comunicación. Es decir lo que luego iba a ser Caibarién vivía a su libre albedrío.
En agosto de 1668 Nao L´Olonés está fondeado en Cayo Fragoso, muy cerca de la costa. En esa fecha el gobernador de La Habana, Dávila de Orejón, mandó una fragata artillada con más de 30 cañones y alrededor de cien hombres a pacificar la agreste cayería.
La fragata llegó al anochecer, tiró el ancla, y los hombres se echaron a dormir al abrigo de los cayos, estimulados por el frescor del terral de madrugada.
Ya L´Olonés sabía de la presencia enemiga y se había emboscado cuidadosamente.
Al amanecer, los españoles despertaron rodeados de cañones y pistolas y comenzó el combate. Por parte de los marinos de La Habana solo quedaron vivos, después del tiroteo, exactamente cincuenta hombres. L´Olonés decapitó con su propia espada a cuarenta y nueve y dejó uno con vida, para que volviera a La Habana y le contara al gobernador.

En 1830 los habitantes de San Juan de los Remedios, considerada por muchos como la octava villa fundada por los colonizadores, optó por cambiar el puerto de la Ensenada del Tesisco, para el actual Caibarién, que ya desde mucho antes era una aldea separada de Remedios por unos siete kilómetros más o menos, pero que no es hasta 1835 que se funda como pueblo, caracterizándose por la distribución de calles y manzanas de manera diferente a como se había hecho hasta entonces en las distintas ciudades cubanas. A Caibarién lo diseñó un ingeniero español llamado Don Estratón Bauzá que trazó las calles rectas y paralelas de norte a sur, desde la loma hasta el mar, convirtiéndose desde entonces en la Villa Blanca por la luminosidad de sus calles.

En 1851 se establece el ferrocarril entre Caibarién y Remedios y ello favorece el incipiente desarrollo económico de la zona.

En 1864 se funda la Sociedad Filarmónica, había una escuela para varones con 109 niños matriculados y el puerto, según el Diario de la Marina, “se ve visitado por más barcos que recogen el azúcar de setenta y pico de ingenios que hay en la jurisdicción.”

En 1873 se le da el título de Villa.

En 1878 tiene ya una imprenta y se imprime el primer periódico llamado “El Porvenir”  que era dirigido por Emilio Ayala.

En 1879 se constituye en Municipio, independizándose totalmente de Remedios.

En las primeras décadas del siglo XX Caibarién era una ciudad con un importante puerto comercial, pues  su cercanía con puertos del sur de la Florida provocaba que, a pesar de que el verdadero puerto de carga está situado a unas quince millas náuticas de tierra firme, en cayo Francés, el comercio fuera muy intenso y se hiciera a través de grandes lanchas de dos palos primero y después a partir de patanas de fondo plano y haladas por un remolcador. Esto permitió un importante desarrollo económico, quizás el más grande de la zona y que a la ciudad afluyeran marineros de distintas latitudes del mundo, lo que le dio un aire cosmopolita característico que aún hoy no ha perdido del todo.

Contaba además con un importante puerto pesquero, porque la amplia bahía de Caibarién, de poca profundidad, es muy rica en peces y crustáceos, fundamentalmente la langosta y el famoso cangrejo moro, que solo se encuentra en zonas del puerto de Sagua y de Caibarién.

Esas eran activas fuentes de trabajo que dieron lugar a que surgiera un poderoso movimiento obrero donde se destacaba el Sindicato Único del Puerto, el entonces famoso Alonso Uno, nombre dado por su ubicación y de donde partían todas las marchas obreras y se concertaban las huelgas y otras protestas populares. Tenía además el gigantesco Sindicato del Estibadores El Yara y el Sindicato de Jornaleros, todos trabajadores portuarios.

Y este desarrollo económico debía obligadamente traer consigo un desarrollo cultural y artístico, tan es así que desde 1878 hasta 1997 Caibarién contó con la existencia de 125 periódicos y revistas, entre ellas la revista de arte y literatura Archipiélago que era conocida en muchos países de América y de Europa.

Existía una Filial de la Sociedad Hispano Cubana de Cultura, dado el desarrollo artístico cultural del territorio, que en  1930 trajo como invitado a Federico García Lorca para impartir una conferencia en la Sociedad Liceo y en 1931 invitó a Gabriela Mistral que pasó varios días en el pueblo y disertó sobre literatura en el propio Liceo.

En otras manifestaciones artísticas se destacaron artistas de la talla de Leopoldo Romañach cuyas famosas marinas fueron inspiradas en paisajes de Playa Ensenachos y Las Brujas de cayo Santa María, músicos de la talla de Manuel Corona, Juan Bruno Tarraza, Marcos y José Ramón Urbay; escritores como Ramón Arenas, Francisco de Oraá, Hilda de Oraa, Antonio Hernández Pérez, Carlos Galindo Lena; artistas plásticos como Florencio Gelabert, Clotildo Rodríguez Mesa, Flavio Garciandía, Juan Vázquez Martín, Pablo Toscano.

Ahora es la cayería de la costa norte del municipio, unida a tierra firme por el pedraplén Caibarién-Cayo Santa María y donde ya funcionan varios hoteles para el turismo internacional, se cuenta con una pista de aterrizaje y con las instalaciones requeridas para satisfacer todos los gustos; lo que constituye una nueva vía que se abre a la ciudad para su reactivación económica, por cuanto la desaparición del puerto comercial, y el debilitamiento del pesquero, fue un duro golpe para la economía de sus pobladores.

Hoy Caibarién debe recuperarse en sentido general. Hay que reparar por lo menos uno de sus tres cines que están inhabilitados, restaurar la antigua Sociedad Liceo, la antigua Colonia Española, el Hotel Comercio, volver a la vida el Hotel España, cuna del Pescado en Salsa de Perro, y terminar de restaurar las casas averiadas por el huracán Irma.

Cierto que es mucho trabajo, pero el municipio sigue teniendo un pueblo emprendedor y luchador que ha logrado todo lo que se ha propuesto.

Este es el reto hoy de todos los caibarienenses dentro del cual me incluyo.

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA RECUERDOS, PRESENTES Y FUTUROS

 

Fotos: Lázaro Ricardo Abreut Santos

Emilio Comas Paret

Emilio Comas Paret

Escritor y periodista cultural, con diez títulos publicados, galardonado con varios premios nacionales y dos menciones internacionales. Nacido en Caibarién en el 1942 y miembro de la UNEAC.

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