Construir… un empeño de país

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Con respecto a la construcción de edificaciones para la población son muchos los retos del país. Para  afrontarlos se ha encauzado un análisis integral del estado actual de la vivienda que abarca sus problemáticas, la producción de materiales de la construcción, los proyectos pensados para el 2018, las tipologías de casas propuestas por el gobierno para optimizar la economía y hacer uso de los recursos locales, así como la producción local de materiales de la construcción.

En el V Pleno del Comité Central, con la conducción del Primer Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz, se analizó el proyecto de Política de la Vivienda; un tema al que le ha dado seguimiento el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

En consonancia con esas directrices, Cuba lleva adelante un Programa de la Vivienda, mediante el cual el Gobierno busca restituir sus casas a todas aquellas personas que las perdieron por fenómenos climatológicos u otras causas, dígase derrumbes o deterioro.

No obstante, las acciones de fiscalización realizadas por los organismos rectores que realizan los controles de cumplimiento del mencionado programa por el sector estatal y el esfuerzo propio, revelan grietas que impiden el desarrollo exitoso del mismo: no se cumplen los planes, se continúa deteriorando el fondo habitacional y la población expresa sus insatisfacciones. Sobre las complejidades de ese escenario y lo que se proyecta para transformarlo, Granma indagó.

COMPLEJIDADES

Al cierre del 2017, se terminó un total de 21 827 viviendas; por el Estado, de un plan de 9 700 se concluyeron 11 172. La población ejecutó 10 655 viviendas, de ellas corresponden al Programa de subsidios
5 765, y 4 890 viviendas a otras vías, ya sea créditos o compras en efectivo.

Según el ingeniero Roberto Vázquez, director de Inversiones y Conservación de la Dirección General de Vivienda del Ministerio de la Construcción (Micons), el país tiene necesidad de aprovechar el suelo y trabajar en el crecimiento interno de cada ciudad, por la vía estatal o mediante un proceso combinado.

En su opinión, los especialistas y el Estado cubano están conscientes del uso preponderante de la tecnología en los sistemas constructivos, pero también hace falta herramientas, equipamiento y que todo ello esté armonizado con un buen diseño y un buen asesoramiento técnico, para que sea viable. La población
no puede estar sola en el proceso constructivo, considera.

Las propuestas del Micons y del Gobierno están encaminadas a que el Estado construya la parte más  compleja, lo que más recursos conlleva y que sea la población quien termine sus viviendas con la contratación de cooperativas.

Sin embargo, Vázquez hace hincapié en un punto interesante, no siempre la población está dispuesta a construir por esfuerzo propio en el mismo lugar donde estaba su casa, aunque se le provea los materiales para hacerlo.

En la actualidad, falta en las urbanizaciones, para que sean eficientes, un mayor aprovechamiento del uso del suelo, una mayor articulación entre la construcción estatal y la particular, y el aprovechamiento de los espacios y zonas de relleno de la ciudad.

Al caminar por ciudades como La Habana, saltan a la vista las parcelas vacías, producto de demoliciones en su mayoría, sin embargo, no se construye en ellas. ¿No sería más lógico utilizar ese espacio que ya posee todos los servicios asociados, antes que iniciar nuevas urbanizaciones en las zonas de desarrollo?
Según Vázquez, construir en esas parcelas es viable, pero engorroso.

«Nos hace falta tecnología. Las parcelas que tenemos hoy dentro de la ciudad generalmente son estrechas y
profundas, y los edificios que construimos, alargados. Es muy difícil adaptar esas formas a esos espacios, y lograr un buen diseño. Buscar tecnologías implica importar y eso conlleva una inversión económica  considerable», agregó. A ello se suma que cuando los espacios son dentro de la misma urbe, se complejiza el almacenamiento de los materiales y se entorpece el orden público y vial, comentó.

UNA OPCIÓN
Toda persona como ciudadana tiene el derecho y así lo reconoce el Decreto- Ley No. 322 modificativo de la Ley No. 65, Ley General de la Vivienda, de solicitar un derecho perpetuo de superficie.

«La Dirección Municipal de Planificación Física, en los casos aprobados por el Consejo de la Administración Municipal y de acuerdo con las prioridades que el Estado establezca, podrá entregar solares yermos de propiedad estatal en concepto de derecho perpetuo de superficie mediante el pago correspondiente, a personas naturales para la construcción de viviendas en su territorio, por el procedimiento que dicte el Presidente del Instituto de Planificación Física», refiere el citado cuerpo legal.

Por ello, el Estado ha decidido insertar, dentro de las urbanizaciones contempladas, parcelas para dar derecho perpetuo de superficie a aquellos que lo deseen. Si bien los precios de venta de los materiales
de la construcción no son asequibles para determinadas familias, en dependencia de su situación, el Estado
les provee los materiales de construcción a precios módicos o les construye la vivienda.

En los últimos tiempos, ha surgido un fenómeno que habla de ingratitud y entorpece el programa de construcción de viviendas en el país. Se trata de los ciudadanos que, una vez que el Estado les entrega su casa en perfectas condiciones técnicas, deciden venderla.

Sobre ello, Roberto Vázquez afirma que las personas saben el costo de una vivienda. «El Estado les construía y luego ellos vendían la casa a precios exorbitantes, una vivienda que había demandado recursos económicos y humanos».

A raíz de tal situación, se puso en vigencia el Decreto-Ley No. 342, según el cual los  propietarios de viviendas asignadas por Acuerdo del órgano local del Poder Popular o de las construidas totalmente con subsidio estatal, si deciden trasmitirlas por concepto de compraventa o donación en los primeros 15 años de su adquisición, están obligados a ingresar al Presupuesto del Estado el monto total subsidiado, de acuerdo con el valor de la construcción de la vivienda a precios sin subsidio, que resulta del precio legal establecido, multiplicado por el coeficiente por tipologías constructivas que establece el Micons; en el caso de las viviendas edificadas a partir del otorgamiento de subsidio del Presupuesto del Estado, el importe total del subsidio otorgado; y en las viviendas estatales asignadas en etapa de terminación para su culminación por esfuerzo propio, la diferencia entre el valor certificado por la entidad inversionista y el valor de la transferencia.

LA PRIMERA REGLA: EXIGENCIA Y CALIDAD

Si los techos están bien hechos y colocados pueden recibir cargas de viento de hasta 150km/h, de un huracán categoría 3. Pero el problema actualmente no es la tipología de domicilio que se construya; en cualquiera de sus variantes, una vivienda bien fabricada puede ser muy resistente.

Según el ingeniero Roberto Vázquez, el problema no es el tipo de tipología que se emplea sino la ejecución de la calidad. Se construye violando normas técnicas, los diseños. Se ha perdido, además, la mano de obra especializada.

Se han dado casos de edificaciones –contó– de hasta cinco niveles en las que, a pesar de detectarles  problemas técnicos al inicio, se siguen levantando pisos; y el resultado es que las entregan con defectos.
Al decir del ministro de la Construcción, el ingeniero René Mesa Villafaña, en el reciente balance del frente
de proyectos, toda obra que inicie con mala calidad debe ser detenida. No se pueden malgastar recursos ni entregar una vivienda defectuosa a la población.

Lacera la falta de control técnico, aseguran los especialistas. Para que un proyecto no presente deficiencias, y no tenga que ser modificado, son vitales la calidad de los materiales, la labor del inversionista como dueño de la obra y que cada cual responda por su parte.

LA MIRADA EN EL FUTURO

Según el subdirector general de la Vivienda del Micons, Reynold Miguel Díaz, el principal objetivo para el 2018 es incrementar los niveles de terminación de viviendas por el sector estatal a 13 754 viviendas, lo que  representa un crecimiento del 42 % con relación al 2017; así como crecer en un 46 % con respecto al 2017, con la terminación de 12 881 viviendas por el Programa de subsidios a la población.

El especialista agregó que, para ello, el financiamiento se ha duplicado, con el respaldo de 14 millones de  pesos para el desarrollo de urbanizaciones que permitan la construcción por la población de 3 500 viviendas mediante la entrega de nuevas parcelas.

De las 835 viviendas terminadas hasta el momento, 265 pertenecen al sector estatal, 375 viviendas  corresponden a los subsidios y 195 son por esfuerzo propio, ya sea por créditos o pagos en efectivos.

EN CONTEXTO

÷÷El proyecto de Política de la Vivienda en Cuba tiene como base los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, y pondera la producción local de materiales, pues permite la participación colectiva y fortalece el papel de los municipios en la solución de sus problemas habitacionales.

÷÷En el país existen más de 3 824 000 viviendas, según el Censo de Población del 2012 y otras evaluaciones realizadas hasta junio del 2017.

÷÷De ellas, el 39 % se encuentra en regular y mal estado técnico.

÷÷La proyección para la recuperación del fondo habitacional del país se estima en no menos de diez años, con prioridad en los primeros cinco para las viviendas con un mayor deterioro.

÷÷Un aspecto indispensable será el desarrollo de la producción local de materiales, que en los últimos cinco años ha venido creciendo anualmente entre el ocho y 11 %.

÷÷Se han instalado capacidades productivas en minindustrias de los 168 municipios, y este año se prevé sean instaladas 423 más en municipios y consejos populares.

÷÷El 80 % de lo que se produce por esta vía se destina a la población, en tanto el 20 % restante va dirigido a las obras sociales de los municipios.

÷÷Al cierre del 2017 se habían fabricado en las minindustrias alrededor de 316 000 metros cúbicos de áridos, 13 millones de ladrillos, 40 millones de bloques de hormigón, 1 200 metros cuadrados de mosaicos y baldosas, y 37 000 tanques de hormigón, entre otros recursos.

÷÷Resulta válido destacar que en el movimiento constructivo que acometerá el país se involucrarán todos los actores, entre ellos las familias, las organizaciones estatales de la Construcción, las cooperativas, las  empresas constructoras subordinadas a los consejos de la Administración provinciales y las del sistema empresarial estatal del país.

÷÷La Política de la Vivienda tiene que incluir y prever el respeto al ordenamiento territorial y urbanístico, empezando por las instituciones del Estado.

Los especialistas y el Estado cubano están conscientes del uso preponderante de la tecnología en los sistemas constructivos. Foto: Miguel Febles Hernández
A determinadas familias, en dependencia de su situación, el Estado les provee los materiales de construcción a precios módicos o les construye la vivienda. Foto: Julio Martínez Molina

Tomado de Granma

Ernesto Hernández Palencia

Ernesto Hernández Palencia

Ernesto Arsenio Hernández Palencia: periodista, fotoreportero, Ingeniero Civil. Amante de mi familia y de Cuba.

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