Caibarién, entre la noche y el día

CAIBARIÉN, Villa Clara.–A sus 87 años, Roberto García confiesa que nunca en su vida había visto nada igual a lo vivido por él y su familia la noche y el día en que un huracán con nombre de mujer descargó toda su furia sobre este poblado costero.

Él, un pescador curtido, acostumbrado a tormentas, inundaciones y algún que otro cicloncito, no podía pensar que existiera un fenómeno de tal magnitud, capaz de destruir todo lo que encontrara a su paso: casas, escuelas, farmacias, fábricas, redes eléctricas, sitios históricos; en fin, cuanta obra se antepusiera a sus endemoniadas ráfagas.

«Oiga, aquí el agua entró casi a 600 metros al interior del pueblo y la planchas de fibrocemento volaban de los techos como hojas de papel. Yo no tengo nada que pueda medir la velocidad del viento, pero le aseguro que las ráfagas sostenidas superaron en ocasiones los 300 kilómetros», cuenta Roberto mientras su mirada se pierde a lo lejos.

De igual manera su vecina, Edelsa Rodríguez Manso, cuenta que fue algo muy aterrador, y para demostrarlo muestra las puertas y las ventanas de su casa, la cuales quedaron deprendidas de sus marcos producto de la fuerza de Irma.

«Fueron más de diez horas batiendo y batiendo arriba de este pueblo. Aquello no era cosa de juego, la cosa se puso fea, fea. Usted ve ese techo, de milagro se llevó cinco planchas nada más, yo pensaba que tenía que salir con Dayán, mi nieto, hacia otro lugar porque la casa nos caería arriba», señala Edelsa.

Una muestra de lo que pudo haber ocurrido ese día en la llamada Villa Blanca, es que cuando el equipo perteneciente al Centro Meteorológico de la localidad, ubicado en la loma de San Felipe, marcó 240 kilómetros por hora, colapsó, lo cual da una medida de la fuerza que alcanzaron los vientos sostenidos de Irma.

La recarga de celulares en los centros que posean grupos electrógenos beneficia la comunicación en situaciones como esta. Foto: Freddy Pérez Cabrera

HORA DE LEVANTARSE

Roger Hidalgo Guevara es el vicepresidente del Consejo de Defensa en ese territorio.

En su rostro puede observarse el cansancio de tantos días de tensión.

Dice que del domingo acá, si ha dormido 15 horas es mucho, sin embargo no niega que a pesar de los estragos y la destrucción, siente una gran satisfacción, en Caibarién no hubo un solo fallecido ni lesionado, a pesar de la magnitud del fenómeno.

No obstante, asevera que los daños resultan cuantiosos en la vivienda, donde hasta ahora se cuantifican más de 1 300 casas afectadas total o parcialmente, además de serias averías en muchísimas instalaciones estatales que perdieron sus cubiertas, ventanales o paredes.

Menciona asimismo, los daños a la agricultura, con la pérdida de todo el plátano que había sembrado en Dolores, así como la caída de cerca de 140 postes eléctricos y cientos de kilómetros de tendidos, situación que ha provocado que hoy tengamos apagón total en el municipio, excepto en aquellas instituciones que posean grupos electrógenos.

De igual manera, la totalidad de las escuelas del territorio sufrieron algún tipo de daño, en lo fundamental en sus cubiertas y ventanales, lo cual complica el reinicio del curso escolar, aunque se trabaja de manera intensa para el próximo lunes arrancar con la mayor cantidad de centros docentes, dice el directivo.

«Hoy la situación más compleja tiene que ver con la carencia de electricidad, de lo cual dependen servicios vitales como el agua, la cocción de alimentos y la vida en general de la gente, que a veces se desespera con razón», señala Roger, quien anuncia la próxima llegada al territorio de más de 100 linieros y técnicos procedentes de Santiago de Cuba, con lo cual podrá darse un importante impulso a la recuperación.

En cuanto al abastecimiento de agua, refleja que aunque no es un problema resuelto, se han estado buscando alternativas, como el suministro en pipas, moviendo grupos electrógenos para poder echar a andar los sistemas de bombeos y la explotación de los pozos pertenecientes a las instalaciones de la cayería norte, ahora subutilizados.

Respecto a la alimentación, el vicepresidente del Consejo de Defensa argumenta que se están habilitando en las últimas horas varios puntos para la elaboración de comidas a fin de ser vendidas a la población a precios preferenciales. Este martes, por ejemplo, se vendieron más de 2 500 raciones, cifra que deberá incrementarse en los próximos días con la apertura de nuevos centros.

En una cafetería estatal ubicada en la zona hospitalaria, este miércoles se vendían raciones de caldosa, arroz amarillo, frijoles, croquetas y calabaza, entre otros productos cocinados por Midiala Arteaga Gallo, quien dijo a Granma, que lo hacía con mucho gusto, y hasta especias había traído de su casa, porque sabía que con esa acción favorecería a sectores muy humildes de la población.

En efecto, José Rolando Pérez Vita, un ancianito jubilado que adquirió la rica caldosa y otros productos elaborados por Midiala, celebró esta iniciativa.

Respecto a la recogida de escombros y ramas desprendidas de los árboles, Hidalgo Guevara señaló que están activadas cuatro brigadas pertenecientes a diversos organismos del territorio y la provincia, además de contar con la colaboración de jóvenes y oficiales de las FAR, reconociendo que es una labor en la que se impone avanzar con mayor celeridad para evitar epidemias y enfermedades.

Y mientras llega la corriente, la gente agradece la iniciativa de facilitar a las familias caibarienenses la posibilidad de recargar sus celulares en aquellos centros que operan con grupos electrógenos, con cuya acción se facilita la comunicación entre las personas, algo vital en situaciones como la que experimenta ese territorio.

José A. Zuloaga Martínez

José A. Zuloaga Martínez

Profesional con más de 30 años de experiencia en los medios, Periodista, Guionista y Director de Programas. Ha incursionado en la Radio, la TV y el Ciberperiodismo. Multipremiado en eventos del ICRT, la UPEC y otras instituciones cubanas.

Un comentario sobre “Caibarién, entre la noche y el día

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    el 14 septiembre, 2017 a las 2:13 pm
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    Triste pór la situación que se vive ahora mismo en mi Caibarién querido pero con la certeza que la solidaridad que nos caracteriza logrará superar tantas dificultades. Mi corazón ❤ con ustedes.

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