Nominar con calidad desde el barrio

CDR-eleccionesHoy cuando caminamos por las calles, y pensamos en los valores y las razones que nos han traído hasta aquí, aún quedan muchas cosas de las cuales enorgullecernos: el espíritu solidario, la dignidad de las hijas e hijos de este pueblo, nuestra capacidad de resistencia ante cualquier circunstancia, el amor que nos inunda.

Sin embargo- y no es un secreto para nadie- después de los años duros del llamado Periodo Especial, de contracción económica, y en medio del contexto diferente que vive la isla y el resto del mundo hoy, hay valores que urge rescatar para ser mejores ciudadanos de este planeta.

Hablo de rasgos negativos que aparecen, por ejemplo, de maltrato entre nosotros mismos, del daño a los establecimientos públicos, signos de violencia, el inmovilismo y burocratismo que tanto criticaron Fidel y el Che, y que hoy enfrenta la dirección de la Revolución, el desinterés que a contrapelo del esfuerzo cotidiano de este pueblo, a veces asoma su cabeza.

Hoy urge más que nunca trabajar todas y todos unidos para hacer un país mejor.
Ahora, cuando cada cual tiene la oportunidad, como ciudadano o ciudadana de Cuba de elegir a sus mejores hijas o hijos para que los represente en los órganos de Gobierno, vale la pena una mirada consciente a este proceso que también decidirá el futuro de este país, cuando ya no contemos con la dirección histórica de la Revolución, y cuando nosotros mismos tendremos que decidir qué queremos hacer con nuestra Patria, que es decir, con esta Cuba libre y grande, conocida y respetada hoy en el mundo, aún con insuficiencias, por lo que somos y por lo que hemos crecido en más de cinco décadas.

Nuestro deber ciudadano está ahí, en ser mejores, en cuidar nuestras cuadras, nuestros barrios, en velar por asuntos que pueden parecernos tan mínimos pero que tienen gran connotación, como no derramar un desperdicio en la calle, o no gritar en voz alta o no poner una música alta en cualquier sitio público, o en darle las manos a las abuelas y abuelos que nos necesitan, y hasta en el hecho de enorgullecernos y pararnos en firme cuando escuchamos las Notas del Himno Nacional o respetar símbolos tan sagrados como la bandera de la estrella solitaria.

Ser ciudadano es eso. Defender la Patria, amén, incluso, de nuestras posiciones políticas, o de las inconformidades con cosas que no andan bien, pero también, con el agradecimiento a una nación que hace tiempo enalteció a sus hijas e hijos.
Ser ciudadano es pensar ahora mismo en la persona que tiene cualidades para ser electo como nuestro delegado o delegada, en exigir a dirigentes porque su gestión sea mejor, en pedirnos más a cada uno de nosotros.

Y vuelvo a Martí y su prédica siempre necesaria: “Es un soldado todo ciudadano, y el que no sepa combatir no es ciudadano”. “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo virtuoso vivirá más feliz y más rico que otro lleno de vicios, y se defenderá mejor de todo ataque”. O aquella frase paradigmática que hoy resuena en nuestros oídos: “Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. A eso estamos llamados en estos tiempos de amor y de futuro.

Por:cmhw

Ileana Fernanda

Ileana Fernanda

Redactora Reportera de Prensa y Directora de Programas Informativos desde el año 1998. Hace ocho años dirige el Sitio Web de la CMHS Radio Caibarién.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SI NO ERES UN ROBOT RESUELVE ESTO **Cargando Captcha...