La maldición de la gitana regresa

Entre las numerosas leyendas que se narran de generación en generación, Caibarién, cuenta la Leyenda de la Gitana, una de las más arraigadas, y que por estos días de parrandas regresa.

¡Malditos! ¡El agua que me niegan hoy, mojará sus fiestas por  siempre!

Pudo ser esa la frase u otra parecida. Nadie sabe la fecha exacta en que la pronunció, debió ser a finales del siglo XIX,  ni  siquiera se ponen de acuerdo sobre si era joven y bella o anciana y repulsiva. Eso sí, era gitana… y una maldición gitana… es siempre temible.

Claro que nos la ganamos: ella tocaba de puerta en puerta y los habitantes de esta villa de pescadores y comerciantes, llamada Caibarién,  las mantenían cerradas, solo quería beber un vaso de agua fresca. ¡Bien castigados estamos¡

Y asumir la culpa de nuestros antepasados nos ha dado una filosofía peculiar, ya sabemos que en cualquier fiesta de Caibarién, lloverá, sea Parranda o Carnaval, desfile popular y hasta en numerosos casamientos y celebraciones de quinceañeras. Por eso desde las primeras gotas nos miramos y decimos:

-Ya está la maldición de la gitana.

Tomamos un paraguas, una capa o un simple periódico y nos vamos a las calles, a celebrar las parrandas porque también nuestra experiencia ancestral sobre esta leyenda indica que: “siempre que llueve, escampa”.

Siempre que llueve escampa
Siempre que llueve escampa

Textos: Raisa Guevara García

Fotos: Tomadas de Intenet

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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