Hacer humor sin ofender la dignidad humana

Atrapado El Habanero

Notable rechazo ha causado en Santa Clara la reciente actuación del humorista nombrado El Habanero, quien se burló de manera racista de asistentes a su espectáculo y lanzó chistes homófobos desde la tarima del Carnaval.

Sucedió el pasado 28 de julio  en el Carnaval de Santa Clara. El humorista cubano,  Julio César Rodríguez Gallardo, conocido como El Habanero, se presentó en  una de las tarimas del Complejo Recreativo Sandino.

Utilizó en su espectáculo, chistes de mal gusto, agresivos, y lanzó burlas discriminatorias al público allí presente por el color de la piel o la orientación sexual.  Allí estaban amigos y amigos de la Brigada norteamericana Venceremos, afrodescendientes a quienes dijo que necesitaban un peluquero para alisar sus cabellos, entre otras bromas, si así puede llamarse a estas ofensas.

Es una práctica casi normalizada en nuestro país que el humor, o el pseudohumor utilice los rasgos de las personas para hacer reír. Una conducta irresponsable desde el arte, que debe ser denunciada con más fuerza, porque así también se defiende  la dignidad humana, como opina Ramón Silverio, director del Centro Cultural El Mejunje.

Precisamente Silverio, Premio Nacional de Cultura Comunitaria, insistió en la idea de que este suceso demuestra que es preciso tener  un activismo más militante contra cualquier rasgo de discriminación, un asunto que está bien explícito  en la Constitución de la República.

“A veces la falta de talento se cubre con esos chistes, el que está allá arriba de un escenario tiene que ofender, meterse con la gente, el discapacitado, el negro, el gay, hay discriminación al guajiro, al oriental, al pinareño, por dignidad humana no podemos permitirlo, tenemos que convocar a una militancia contra el racismo, la homofobia, la discriminación por concepto de género, edad y otras causas”, insistió Silverio.

Dijo el renombrado actor, líder de la defensa de la igualdad, la equidad y el respeto a las diferencias que el tema puede tomar otros matices, pues, por ejemplo “Vamos a las tiendas, a negocios particulares, se hacen convocatorias para bailarines y bailarinas blancas, peluqueras que no pelan negros, centros que se reservan el derecho de admisión, cuando los espacios en Cuba cada vez tienen que ser más diversos e inclusivos, un derecho ganado hace mucho tiempo en este país”, acotó.

Para Ramón Silverio, esta batalla contra la discriminación aún tiene un largo camino por recorrer, y en ese sentido citó como ejemplos otras conductas que de manera velada muestran vestigios de discriminación.

“Si en centro de trabajo me imagino que me niegan una plaza porque alguien es negro o gay no podemos permitirlo, es una violación a la propia política del Partido, y también desde la cultura, el que hace espectáculos de este tipo no es un artista, se meten con el negro, el gay, el gordo o la fea, estéticamente no hay nada ahí, incluyen un chistecito político, y así hacen un espectáculo que “hace reír y al final lo que hace es ofender”, consideró.

El Director del Mejunje, una institución cultural caracterizada por la inclusión, manifestó que “dentro de un carnaval hay muchas opciones, y es casi imposible tener el control de todo lo que sucede en los diferentes espacios, pero hay que estar alerta ante estas actitudes; aunque una sola persona se haya sentido ofendida, tiene que ser tema de análisis y discusión, los verdaderos artistas tienen esto muy conciente, es un asunto de dignidad”, puntualizó.

TODO LO QUE NOS DIVIDE NOS DAÑA

El Doctor Manuel Martínez Casanova, profesor de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, preside en este territorio la Comisión “Aponte” liderada por la Unión de Escritores y Artistas y que analiza desde diversas perspectivas todas las actitudes discriminatorias. Hoy mira con preocupación las conductas que afloran en nuestra sociedad, no solo desde la cultura, sino en muchos escenarios, y que constituyen delitos, según estipula el Código Penal vigente.

Martínez Casanova significó que el caso del humorista cubano es un acto intolerante, pues “si en algo ha crecido el pueblo cubano es en la inclusión, cualquier elemento que divida es hostil a la propia esencia de los cubanos y de nuestra cultura, nuestra diversidad es nuestra fortaleza”, insistió.

Por su parte recordó que lacerar a otra persona por cualquier diferencia viola el Código Penal Vigente, y explicó que existe una figura jurídica que sanciona cualquier acción que perjudique el derecho  a la identidad, lo cual permite que si alguien ofende, el afectado  puede proceder legalmente.

Como explicó el profesor, el artículo 295 del Código Penal se incluye el Delito contra el Derecho de igualdad, que señala:
1-El que discrimine a otra persona o promueva o incite a la discriminación, sea con manifestaciones y ánimo ofensivo a su sexo, raza, color u origen nacional o con acciones para obstaculizarle o impedirle por motivos de sexo, raza, color u origen nacional el ejercicio o disfrute de los derechos de igualdad establecidos en la Constitución, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a dos años o multa de doscientas a quinientas cuotas o ambas,
2-En igual sanción incurre el que difunda ideas basadas en la superioridad u odio racial o cometa actos de violencia o incite a cometerlos contra cualquier raza o grupo de personas de otro color u origen étnico.

En opinión del experto en temas sociales, el cubano se ha acostumbrado a estas actitudes, sin darse cuenta de que está siendo dañado, “dicen que el cubano se ríe hasta de sus desgracias, pero no podemos permitir que alguien se sienta mal porque se han burlado de él, eso es sancionable con la ley, no podemos tolerar que un mediocre, porque tiene un micrófono en la mano se disponga a coquetear contra cualquier persona, si es en acto público es peor, en este caso que corresponde, debe ser un acto para aprender, educarnos, los que contratan a estas personas tienen que demandar a las instituciones que sirvieron de intermediarias para el contrato, el administrativo que contrató y permite esto, se convierte en cómplice del delito”,  recordó.

Más adelante reiteró que “el hecho tuvo mayor significación con la presencia de amigas y amigos norteamericanos, pero no se trata de reivindicarnos ante la Brigada Venceremos, se trata de reivindicarnos cada día como nación”.

Pero el asunto va más allá porque la oreja negra de la discriminación por cualquier  concepto: raza, orientación sexual, género, entre otras razones tiene diversas manifestaciones., dijo el catedrático.

“No podemos tolerar esto, en cualquier lugar, en los centros laborales estudiantiles en el barrio, en las relaciones entre vecinos, del estudiante con otro estudiante, del profesor y el alumno, todo lo que atente contra el derecho a la igualdad nos está dividiendo como pueblo”, concluyó.

Nuestra sociedad hace más de 50 años preconiza la igualdad entre los seres humanos, es quizás una de las hazañas más grandes de nuestro proyecto social, defender esta idea nos hace mejores y defiende las esencias más importantes de la nación. Hacer humor sin ofender la dignidad humana, ahí va nuestro mensaje.

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EN AUDIO:  Escuche el reportaje de la periodista Dalia Reyes Perera, de CMHW, un análisis del suceso, con valoraciones de los intelectuales villaclareños Dr. Manuel Martínez Casanova, Presidente de la Comisión “Aponte”, del Comité Provincial de la UNEAC, y de Ramón Silverio, director del Centro de Promoción Cultural “El Mejunje”y Premio Nacional de Cultura Comunitaria.

Tomado de CMHW

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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