En mayo como los primeros

En Caibarién suceden cosas que no se repiten en otra parte del país. En este pueblo se pueden apreciar costumbres que no se desarrollaban al menos en otras regiones. Y no me refiero a la moda de short y chancleta de una villa con olor a sal, donde el año entero parece verano, sino a otras costumbres arraigadas a su gente de generación en generación.

Por estos días Caibarién parece estar de fiestas populares, varios camiones recorren las calles c on una algarabía que provoca gran estrépito. Trompetas, tambores, fuegos artificiales, herraduras, y el claxon de la vocina, todo mezclado. No se sabe si rumba, conga, changui, comparsa o a qué género musical pertenece ese jolgorio. Banderas, bullicio, consignas de calle en calle, alrededor del parque y frente a los edificios más significativos del territorio.

Gente bailando, gente gritando, gente feliz, lo mismo por la mañana que por la tarde. Por una esquina dobla el camión de Educación repleto de estudiantes uniformados, por otra los trabajadores de Comercio y Gastronomía, por la tarde resuenan los cueros de los obreros del Taller Ferroviario, quienes adornan el vehículo como una carroza, una gran bandera recubre la baranda del carro de la Constructora Militar, y así sucesivamente, uno tras otro van contagiando al pueblo con ese ambiente festivo.

Desde hace más de cincuenta años el pueblo de Caibarién utiliza estos medios para hacer llegar sus mensajes, pueden ser de solidaridad, de apoyo a una causa, o convite a la unión. Por lo general esas son las principales razones. Sin embargo por estos días las salidas tienen un motivo que les impulsa, la celebración por el primero de mayo.

Todos los medios de comunicación nacionales afirman que esta fecha es de fiesta para los trabajadores cubanos, sin embargo en Caibarién se traspasan los límites de la afirmación y se hacen realidad desde semanas antes.

Aquí sí puede decirse que el primero de mayo constituye un festejo para los colectivos laborales, quienes ponen a prueba su imaginación e iniciativa y abordan a cualquier hora del día la parte trasera de un camión para tocar rumba, conga o changui, bailar y gritar, al compaz del calor que emiten las calles de esta villa marinera.

Texto: Lianet Santana Milián

Imágenes tomadas de archivos

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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