El monte sagrado de Cayo Jutia

El carbonero caibarienense Humberto Sosa, cuenta una y otra vez por qué  aquella parte del monte de la ensenada de Cayo Jutia, la de mejor leña por los años de los años ha permanecido intocable…es sagrada.

Sosa narra que cuando era muy joven, allá por el año 1945 salió con su familia a cortar cujes. Después de navegar un buen rato llegaron a Cayo Jutia, fondearon la cachucha, prepararon un rancho para pasar la noche y así cortar la leña bien temprano.

Al amanecer, después de colar café los carboneros hacha en mano salieron dispuesto para hacer su faena…pero, antes de tirar el primer corte, escucharon el lamento de una mujer y el llanto de niños.

Los carboneros quedaron confundidos, la curiosidad los dominó y caminaron sigilosos en dirección a las voces para ver qué sucedía. Se acercaron a la punta de la ensenada y justo ahí había cinco cruces. Asustados desbandaron, con rapidez sus pasos, eso sí escuchando el lamento de la mujer y el llanto de los niños. Poseídos por el miedo tiraron la cachucha al agua, y remaron presurosos en dirección a otro cayo.

Al llegar a Caibarién contaron a todos lo sucedido, entonces Carrillo, un viejo pescador les dijo: -Parientes, en esa ensená se ahogó una mujer y sus cuatro hijos. Desde entonces se oye el llanto de la madre y sus niños.

Esta historia corrió de boca a oído, hasta convertirse en leyenda, es por ese motivo que para los pescadores y carboneros de Caibarién el monte de la ensenada de Cayo Jutia es y será sagrado.

Fuente:

-Versionado de la Tesis de grado de Alicia Noa López, licenciada en Estudios Socioculturales.

Yudith Delgado

Yudith Delgado

Periodista, guionista y directora de programas radiales. Amante de mi familia y de Caibarién.

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